27 de marzo de 2009



EL DENGUE LOS RETRATA



Hace un par de semanas advertimos, desde estas páginas, que el dengue causaría más daño, en Tartagal, que los deslizamientos de tierras.

Ahora se ha convertido en epidemia en el Chaco.

Dos provincias gobernadas por los K -y por los más ‘jóvenes' de ellos, o sea por los más arribistas.
Pero también dos provincias sojeras, donde el avance de la frontera del cultivo ha llegado más lejos, junto a Santiago y Formosa.

Dos provincias donde la deforestación para sojizar ha sido implacable, así como el uso de productos tóxicos en la actividad agraria.

Dos provincias donde la pobreza ha crecido en forma paralela a la sojización.

El mecenazgo ‘cultural' de Capitanich ya no será suficiente para encubrir el carácter depredador de la gestión de los recursos humanos.

La reaparición del dengue desmiente para siempre la identificación del oficialismo con la "redistribución de los ingresos" o la pretensión de que en el interior se manifiesta la calidad de la gestión de gobierno que las grandes ciudades le niegan a los K.

En las vísperas de la convalidación del adelantamiento de las elecciones por parte del Senado, el estallido del dengue en el Chaco debe ser una bandera para condenar al oficialismo patronal y a la oposición patronal con igual fuerza.

Traza una delimitación objetiva para los trabajadores: la necesidad de luchar contra el capitalismo, la necesidad de una reapropiación humana de la naturaleza y de la vida, o sea de la sociedad.

Por eso llamamos a formar una coalición anticapitalista de lucha - una coalición de combate al capital.

Es el horizonte que trazamos para todos los movimientos que emergen en la clase obrera, en la juventud, en las organizaciones de la mujer y en los barrios, en oposición a la burocracia sindical al servicio de los patrones y del Estado, y en oposición a los que, para defender al capitalismo, fabrican la miseria social al por mayor.

No queremos Coaliciones Cívicas ni Transversales sino de clase; una Coalición para la lucha, una

unidad para la acción.

22 de marzo de 2009


El adelantamiento de las elecciones (*)

El anuncio del adelantamiento de las elecciones debería ser un motivo de satisfacción intelectual para todos los militantes de nuestro partido, así como una prueba de la consistencia política del "Informe al XVIII Congreso". Los argumentos del gobierno para tomar esa decisión, como asimismo los principales comentarios de la prensa, dejan en claro que en el oficialismo y en la burguesía ganó terreno la convicción de que, en las condiciones políticas actuales, el gobierno no llegaba a octubre. Quedó de manifiesto uno de los eslabones que conecta la bancarrota capitalista con la formación, en su debido momento, de una situación pre-revolucionaria, o sea la crisis del régimen político (tal como fue expuesto sistemáticamente por los propagandistas de nuestro partido, en particular en el libro sobre La estrategia de la izquierda y, recientemente, en la conferencia sobre la crisis mundial, en la Facultad de Ciencias Económicas).

En oposición a quienes reclamaban la definición con urgencia de una política electoral para las parlamentarias previstas para octubre, en el Informe se señala que eso hubiera sido prematuro y distraccionista, porque esas elecciones se encontraban condicionadas por el desarrollo de la crisis política que tendría su definición con mucha antelación a octubre. También ha quedado confirmada otra previsión del Informe y de los apéndices al Informe, a saber: que la bancarrota económica no dispararía automáticamente la caída del gobierno, sino que esta posibilidad dependía del desarrollo de una lucha política que el propio gobierno tomaría la iniciativa de plantear.

La cuestión central no debía girar en torno a la previsión en abstracto de una caída del gobierno sino a algo más concreto y decisivo: cómo damos la lucha política provocada por la crisis de conjunto, porque el desenlace de la crisis política habría de depender de su carácter y de sus transformaciones sucesivas y de la capacidad política de las fuerzas en presencia. Los militantes del Partido Obrero no pretendemos ser espectadores de la disolución del régimen capitalista, sino la brigada avanzada que explota esa disolución para reorganizar en forma socialista a la sociedad bajo el gobierno de los trabajadores.

Para leer mas http://www.po.org.ar/node/20186

21 de marzo de 2009



24 DE MARZO


Demos la pelea a Kirchner y a la Mesa de Enlace


Que la crisis la paguen los capitalistas



El próximo 24 de Marzo tendrá lugar la primera movilización del año de alcance general. El centro neurálgico será la Plaza de Mayo, pero las marchas se realizarán también en todos los centros políticos del país.

En plena etapa de derrumbe capitalista y de una renovada ola de despidos, suspensiones y tarifazos, este 24 de Marzo es un canal de lucha y una referencia política para todos los sectores movilizados contra la ofensiva del gobierno y de los capitalistas contra los trabajadores y la población. Por eso nuestra consigna central para la movilización es que la crisis la paguen los capitalistas; no a los despidos y suspensiones, abajo el tarifazo.

El 24 de Marzo tiene lugar también en un cuadro de crisis de los aparatos represivos del régimen. Es esto lo que, en definitiva, está detrás de la llamada ‘cuestión de la seguridad'. La derecha bate el parche exigiendo más poder para las fuerzas represivas, que son las responsables de la inseguridad ciudadana. El gobierno, por su lado, está a la defensiva, porque es incapaz de presentar una salida y porque no hace más que tomar el libreto de la derecha (leyes Blumberg).


La crisis abierta entre el Poder Judicial y el Ejecutivo demuestra cómo todo evoluciona en función de una crisis política. En definitiva, la crisis de los aparatos de seguridad es la expresión más concentrada de la crisis del régimen en su conjunto.

La convocatoria a la marcha común denuncia la vigencia de la impunidad, como se manifiesta en la misérrima cantidad de represores condenados, la existencia todavía de más de 400 chicos que fueron apropiados bajo la dictadura, o la desaparición de Julio López. A pesar de toda la demagogia oficial, el aparato represivo del ‘gatillo fácil' se mantiene intacto. Es una denuncia, también, de la existencia de 4.000 luchadores procesados y de la judicialización de los conflictos obreros y de la protesta social.

Llamamos a concurrir a la movilización a Plaza de Mayo y a las de todo el país con la consigna de que la crisis la paguen los capitalistas, en apoyo a las luchas populares contra los despidos y suspensiones, las rebajas salariales y los tarifazos. A movilizarnos contra el ‘gatillo fácil', la verdadera inseguridad ciudadana cobijada desde el aparato represivo y contra la persecución a los luchadores populares y la criminalización de la protesta.

Más allá de la convocatoria, sin embargo, la movilización del 24 tiene lugar en una fase terminal del gobierno kirchnerista, que ha adelantado las elecciones parlamentarias para que sean una especie de plebiscito. El oficialismo pretende que la población escoja entre él y la oposición sojera, pero el problema real de las masas no es éste, sino la crisis capitalista que se descarga sobre los trabajadores con despidos y mayor miseria social.

La alternativa no es capitalismo sojero para enriquecer a la burguesía rural -y, más aún, a los capitales latifundistas y los monopolios de la exportación y de los agroquímicos- o gobierno de capitalistas amigos para pagar la deuda externa y defender los intereses de los Techint, los Pagani o los pulpos mineros. La alternativa es: salida capitalista de miseria social o salida anti-capitalista, para garantizar el derecho al trabajo y arrancar los reclamos de salario, salud, vivienda y educación.

Llamamos a los trabajadores a manifestar el 24 de Marzo junto al Partido Obrero para impulsar una lucha anti-capitalista y para que el desenlace de la crisis política no sirva para sostener a los Kirchner o beneficiar a los ricachones como Macri o De Narváez, o a clericales como Carrió o Michetti, o a agentes de las cerealeras como Binner.
Venga compañero a la columna del Partido Obrero, para organizar una coalición anti-capitalista frente al plebiscito del 28 de junio, que nos sirva para reforzar nuestras luchas en todos los lugares de trabajo, en la industria y en las fincas, en los barrios, en las escuelas y facultades.

El PO concentra desde las 14:30 hs. en Rivadavia y Callao

La lucha contra el tarifazos crece

La Asamblea de Coordinación contra los Tarifazos al Congreso el martes 17, cuando se dio a conocer un proyecto de ley que anula los aumentos en las tarifas de luz y gas. Casi simultáneamente, una serie de bloques parlamentarios pedían una sesión especial de la Cámara de Diputados para tratar este punto.

En la Asamblea, una fracción, animada por el PCR y el Moreno, sostuvo la necesidad de unir la lucha contra los aumentos a lo que llamaron "rebelión agraria" de los capitalistas de la soja y de los otros bloques políticos. En oposición a este planteo se reclamó que la lucha por la nulidad de los aumentos de tarifas sea parte de la lucha de los trabajadores para impedir que la crisis capitalista se descargue sobre sus espaldas (en cierto momento del debate, esta posición tuvo el apoyo de la CTA provincial).
Movilizaciones

En Tigre, una asamblea de casi 200 vecinos en Talar de Pacheco resolvió una marcha a las oficinas de Gasban y a la Intendencia de Tigre para este jueves 19. Se presentaron vecinos enfurecidos con boletas con los aumentos de gas que duplican los valores, y con planteos de ir a un plan de cortes de ruta.

En Florencio Varela, una movilización de casi mil vecinos y organizaciones convocada por la Multisectorial marchó bajo una lluvia feroz a las oficinas de Edesur, de Aguas de Buenos Aires (ABSA) y a la Intendencia (además de reclamar la nulidad de los aumentos de luz y gas, incluyen el 65% en el boleto de las líneas de transporte). Luego de una espera de dos horas, la movilización se instaló en la Avenida San Martín, la arteria principal del distrito, donde se desarrolló una asamblea que resolvió nuevas medidas de lucha. Los aumentos en las tarifas de Absa llegan hasta el 500% y porque esta empresa, además, "provee" aguas contaminadas con nitrito y nitrato.

Luego de haber anunciado aumentos, Absa tuvo que extender una nueva prórroga a los vencimientos. Algunos fallos judiciales dieron lugar a los reclamos vecinales, pero no resuelven la situación en su conjunto.

Existen tres consignas centrales que unifican el movimiento popular: anulación de los aumentos de tarifas - de la luz, el gas, el agua, en defensa de la clase obrera y el pueblo frente al intento de convertirnos en "el pato de la boda" de la crisis internacional. Ningún corte de servicio por el no pago de las boletas. Eximición de pago para desocupados y jubilados.

11 de marzo de 2009




HAY QUE NACIONALIZAR LA GRAN INDUSTRIA

En todo el mundo, los trabajadores están pagando la crisis capitalista con un alto precio de despidos y pérdidas de empleo, de salarios y vivienda.

Dos millones de despidos hubo en Estados Unidos entre diciembre y febrero; en Brasil, 600 mil en enero; en Italia, también 600 mil pasaron al seguro al parado desde principios de año; en España la tasa de desocupación (oficial) llegó a un catastrófico 16 por ciento.

Los gobiernos capitalistas se esfuerzan por rescatar a banqueros y a industriales, al costo de billones de dólares de dinero fiscal, pero los trabajadores son cubiertos por el seguro de empleo apenas durante algunas semanas.

En nuestro país, los despidos están diezmando a los trabajadores con contratos precarios o en negro y las suspensiones y las reducciones de jornada laboral y salarios a los efectivos.

Sin embargo, la industria automotriz de Córdoba ya ha dicho que deberá prescindir de la mitad de su personal, lo que tendría un efecto devastador en la industria de autopartes, donde diez mil metalúrgicos perderán el empleo en las próximas semanas.

Lo mismo ha anunciado la industria petrolera, obligando a los obreros de las constructoras de sus yacimientos a cortar las rutas en el norte y en el sur.

Curtidores y frigoríficos, dos industrias que manufacturan materia prima típicamente nacional, están a la cabeza en los despidos.

Los planes oficiales para comprar autos, bicicletas, heladeras o computadoras no han resuelto nada; solamente han servido para beneficiar a algunas concesionarias y bancos intermediarios.

La CGT no ha encontrado mejor salida que autorizar la postergación de las paritarias, ‘comprando' de este modo el argumento ‘neo-liberal' de que los aumentos de salarios agravan el desempleo.

La clase capitalista -fundamentalmente la gran industria-, los terratenientes y los banqueros, tiene una responsabilidad fundamental en el estallido del desempleo masivo, porque de ella depende la inversión y la contratación de la fuerza de trabajo.

Si la organización social que le permite al capitalista enriquecerse a costa de los trabajadores no es capaz de operar en forma normal, significa que se ha agotado.

Si el capitalista no es capaz de enderezar a la sociedad que usufructúa, quiere decir que no tiene las condiciones mínimas para reclamar un status dirigente.

Los trabajadores no pueden aceptar esta paralización, porque les va su vida y las de sus familias.

Lo mismo ocurre con los trabajadores independientes o con los pequeños productores.El despido masivo significa también el abandono y el desgaste del activo industrial y productivo que fuera construido por medio de la explotación prolongada de millones de trabajadores.

Hay una salida: para defender el trabajo y la industria, el poder público debe proceder a su nacionalización, así como a la nacionalización de los bancos y del gran capital agrario y comercial.

No para rescatar ni compensar a los grandes capitalistas, sino para poner en marcha una serie integral de medidas reactivadoras que movilice todo el proceso productivo.

¿O el país tiene, acaso, sus necesidades completamente satisfechas?

El capital cierra las puertas de las fábricas cuando las necesidades y las carencias son mayores que nunca, desde las elementales como la alimentación, la vivienda y la salud, hasta las estratégicas y productivas, como la reorganización ferroviaria, la industrialización del campo y la informatización de la industria, el desarrollo de la infraestructura física o de la energía, o la exploración petrolera.

En oposición al despilfarro de la plata de la Anses para socorrer a negocios capitalistas que no tienen futuro con la crisis; en lugar de nacionalizaciones truchas para rescatar el capital de los accionistas y pagar las deudas de empresas y bancos vaciados; en oposición, en definitiva, al salvataje sin salvación del capital, reivindiquemos la nacionalización, sin compensación, de la gran industria, la banca, el capital terrateniente y los monopolios comerciales y de servicios para reorganizar al país sobre nuevas bases sociales, o sea bajo la dirección de los trabajadores.