13 de julio de 2009


LA GRIPE NO ES DEL CHANCHO

Ni bien terminaron las elecciones, las grandes patronales se abalanzaron para plantear sus reclamos.

Resulta claro que interpretaron los resultados de las urnas a favor de sus intereses.
Los sojeros piden que se bajen las retenciones a la exportación.

Los industriales, que se les paguen las deudas por subsidios o descuentos de impuestos y, por sobre todo, que no se reanuden las paritarias.

Las empresas de servicios quieren el tarifazo.

Los bancos y los acreedores internacionales reclaman que se normalicen las estadísticas para poder cobrar a pleno la deuda del Estado que se indexa o ajusta por inflación.

¿Y los trabajadores?

Moyano solamente se interesa por colocar a su gente en los ministerios de Salud y de Transporte.

Yasky finge animarse con un llamado a ‘abrazar’ el Congreso.

Mientras tanto, la desocupación llega a los dos millones de trabajadores, las fábricas cerradas no tienen salida, los salarios se deterioran, los despidos continúan.

La gripe A golpea social y económicamente a los más humildes y pone de manifiesto el derrumbe de la salud pública –luego de los cinco ‘rugientes’ años de ‘crecimiento chino’.

La crisis sanitaria desatada por la gripe A demuestra la incompatibilidad entre el capitalismo y la seguridad social y la salud pública.

Necesitamos poner en el centro del escenario nuestras necesidades y reclamos:

• cobro integral de los salarios por suspensiones o cierres ocasionados por la gripe; anulación de todo descuento por presentismo.

• cese del pago de la deuda pública y transferencia de esos fondos al sistema de salud pública;

• gratuidad de los medicamentos para los trabajadores;

• reanudación inmediata de las paritarias con delegados electos en asamblea;

• no a despidos o suspensiones, reparto de las horas de trabajo al cien por cien del salario;

• un seguro al parado del 82% móvil;

• que jubilados y trabajadores dirijan la Anses, 82% móvil para los jubilados;

• expropiación de toda empresa que cierre;

• cancelar las concesiones a las empresas mineras, preservar los glaciares y el medio ambiente de los flujos de agua;

• independencia de los cambios y recambios de gabinete, que se convoquen asambleas y congresos de bases de la CGT y la CTA para elaborar una salida anticapitalista a la bancarrota del capital.

3 de julio de 2009

Comunicado

Gripe A: El Partido Obrero plantea

1. Cese por 15 días de toda la actividad del país (como hizo México), ya sea laboral, comercial o educativa.
2. Aumento inmediato del presupuesto de salud para enfrentar la emergencia, bajo el control de los trabajadores de los hospitales.
3. Colocar el sistema de salud privado bajo manos públicas, utilizando todos los recursos disponibles para la atención del pueblo.
4. Incorporación del presentismo al básico, mientras dure la emergencia.
5. Que los salarios se paguen al ciento por ciento en caso de suspensión de actividades.
La Argentina es el tercer país por número de víctimas de gripe A (42 al 30 de junio) y por el aumento de casos. El diario La Nación (29/6) afirma que “los muertos serían más de un centenar y el número de infectados, más de 10.000” . El ausentismo escolar llega al 40% y el laboral, al 30%. Todos los especialistas coinciden en que las peores semanas son las que están por venir.
Sin embargo, el Comité de Crisis formado por el gobierno está paralizado. No decretaron la emergencia sanitaria sino que dejaron librado el accionar a cada provincia. Ni el gobierno nacional ni los de las provincias, incluso aquellos que están en manos de sectores opositores, propusieron aplicar una política para enfrentar de raíz la epidemia.
¿Qué se debe hacer? Todos los especialistas coinciden en que el cierre de las actividades públicas en México logró frenar la epidemia. Habría que hacer lo mismo: limitar los viajes, montar cordones sanitarios, prohibir eventos masivos. De nada sirve suspender las clases si, por otro lado, la gente sigue viajando en medios de transporte abarrotados o si se estudia o trabaja en condiciones propicias para extender el contagio.
Pero si no se lleva adelante esta política es porque se prioriza la defensa de los intereses de los capitalistas. Para éstos cualquier suspensión de la producción equivale a dejar de ganar millones y millones de pesos. El gobierno prioriza los intereses de los capitalistas, no la salud de la población. Ni siquiera se ha tomado la medida elemental de incorporar, mientras dure la emergencia, los presentismos al básico. Si se suspenden actividades por la pandemia el salario debe ser pagado igualmente al ciento por ciento.
La epidemia de Gripe A muestra que el sistema sanitario argentino está en ruinas. En el Malbrán no hay reactivos específicos para esta enfermedad y el diagnóstico se hace por descarte. Ante el derrumbe sanitario la única salida posible para enfrentar la actual situación es imponer que el sistema de salud privado pase a manos públicas, colocando todos los recursos disponibles que tiene el país disposición del pueblo. ¡No puede ser que existan clínicas cinco estrellas, con menú a la carta, mientras el pueblo se muere en las camillas porque no alcanzan los nebulizadores!
En cada lugar de trabajo y de estudio es necesario que los trabajadores se autoconvoquen para imponer un programa que nos permita defender nuestra vida y la de nuestra familia

Quién es Juan Manzur

El nuevo ministro de Salud

El nuevo ministro de Salud de la Nación es un conocido de los lectores de Prensa Obrera. Hasta el sábado vicegobernador de Tucumán, Manzur fue ministro de Salud de la provincia entre 2003 y 2007. En ese período, según palabras del jefe de Gabinete, Sergio Massa, Manzur se destacó por sus políticas que lograron “reducir a la mitad la mortalidad infantil en la provincia”: del 25 al 12,8 por mil.

Nada de eso. Lo que hizo Manzur fue “adulterar los índices de mortalidad infantil, para lo que ordenó que los médicos no asistieran a los bebés de muy bajo peso de la Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes, donde nacen el 40% de los chicos de la provincia” (Prensa Obrera 1041). Si los bebés viven unas horas, no hay modo de no registrarlos como nacidos vivos, ingresan en la estadística. Por eso Manzur ordenó que no se los auxiliara. De ese modo, “hay cientos de bebés, cuyo peso es inferior a los 500 gramos , que habiendo nacido vivos son registrados como ‘defunciones fetales’ o ‘egresos por abortos’, y por lo tanto no forman parte de la estadística” (Crítica, 29/6).

La denuncia partió de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), un organismo nacional, alarmado por un incremento del 39% de los abortos de fetos a término en la maternidad. La investigación sobre los “abortos” descubrió que eran bebés nacidos, que los trabajadores estaban bajo un régimen de terror y que las funcionarias que habían denunciado las directivas de Manzur habían sido una desplazada -la estadígrafa Angela Zóttoli- y la otra -la epidemióloga Evelyna Chapman- despedida (Crítica, 20/6).

Ese es el campeón que eligió el kirchnerismo para combatir la gripe A.

2 de julio de 2009

LO QUE SE VIENE


En La Nación, al día siguiente de las elecciones, uno de los voceros de las grandes patronales, Joaquín Morales Solá, anticipó que "ahora vendrá una etapa de sinceramiento que podría elevar de manera considerable el porcentaje de desempleados".

La voluntad de aplicar una política de ‘ajuste' fue, precisamente, la razón que tuvo el gobierno para adelantar la convocatoria a elecciones, y ha sido también el reclamo de las entidades empresarias y de los partidos patronales que ganaron el domingo pasado.

La reacción política contra el agotamiento del kirchnerismo ha sido capitalizada, por ahora, por la clase capitalista.

Más contundente que Morales Solá fue, el mismo día, uno de los principales voceros de la patronal, Julián de Diego, en El Cronista.

Denuncia, en medio de las paritarias metalúrgicas y de un inminente conflicto salarial con Techint, "un mapa verdaderamente caótico de las relaciones laborales (...); un deterioro singular de la negociación colectiva (...); el estado de rebelión en el mundo laboral (...); la reactivación del activismo en las empresas (...); los delegados que pasan a tener un protagonismo clave, por sí, y por el entorno de poder que crearon (...); el estado asambleario creado en muchas empresas líderes o con grandes dotaciones (...) Con estos fenómenos -concluye De Diego- se ha alterado sin dudas la paz social reinante en otras épocas".

Estamos frente a un claro programa de ataque contra la clase obrera, que está directamente relacionado con la salida que la burguesía impulsa frente a la bancarrota capitalista.
El mismo De Diego es muy claro: "En el ámbito empresario sólo se escucha: bajó el nivel de facturación, la rentabilidad está comprometida, y frente a las dificultades de la cadena de pagos, tenemos problemas financieros".

Ni una palabra sobre la desocupación, que ya es de dos millones de trabajadores, o sea el 14% de la población activa, ni sobre las suspensiones ni sobre los bajos salarios.

Es que la salida capitalista implica más desocupación, más suspensiones y menos salarios -y, por lo tanto, más ‘caos en las relaciones laborales', más ‘rebelión en el mundo laboral', más ‘protagonismo de los delegados', más ‘estado asambleario'.

Llamamos a los trabajadores a prepararnos para una lucha social y política sin precedentes.
Se ha venido abajo el precario arbitraje oficial en las relaciones laborales y se abre un período de ofensiva directa del capital contra los trabajadores.

Se inicia una nueva intervención del FMI, reclamada por la inmensa mayoría de los partidos que ganaron las elecciones del domingo pasado.

Pero también se inicia una etapa de intensificación de la crisis política y de la capacidad de gobierno de los capitalistas.

Por medio de la organización, debemos hacerles morder el polvo de la derrota.

Reclamemos asambleas generales y por lugar de trabajo a los sindicatos, para iniciar un plan de lucha contra los despidos y las suspensiones (por el reparto de las horas de trabajo sin tocar el salario y por la expropiación de toda empresa que cierre) y por la defensa de las paritarias, el aumento de los salarios y el 82% móvil para los jubilados.

Los planteos del Partido Obrero en la campaña electoral mostrarán toda su vigencia en la etapa que comienza y serán el instrumento programático de los trabajadores.