El proyecto de participación en las ganancias es reaccionario
El proyecto de participación de los trabajadores en las ganancias no es uno más de los que duermen en los cajones del Congreso. Moyano lo está usando como pivote de su campaña política: ha recibido el apoyo de todo el bloque oficial de diputados y tanto el sabbatellismo como Yasky lo aplauden a dos manos. La CGT planea una marcha al Congreso para apoyarlo y sería uno de los ‘atractivos' del acto que Moyano ha anunciado, en River, para octubre. Ambito Financiero (21/9), sin embargo, asegura que el gobierno ya tomó la decisión de cajonearlo. Como fuere, el asunto busca sacar del foco el proyecto del 82% móvil para la jubilación mínima. La participación en las ganancias se convierte, de este modo, en una bandera contra los jubilados. Ricardo Alfonsín ha planteado que su partido está dispuesto a "estudiar el tema", en la misma línea que ha adoptado la patronal, que dice que todo depende de cómo se lo aplique. Así lo definió Gustavo Ripoll, representante de Idea, que lo tratará en el simposium previsto entre el 13 y el 15 de octubre próximos.
La distribución, que sería anual y no remunerativa, se aplicaría sobre el 10% de las ganancias, una vez deducidos los impuestos y lo que se destine a reinversión hasta un 50%, y solamente se aplicará a partir de un monto mínimo de ganancias, cuyo importe será fijado por un Consejo Nacional tripartito (patronal, sindical, gobierno). De las ganancias participadas, otro 20% irá a un fondo "solidario" para los desocupados o trabajadores informales. O sea que el 10% de las ganancias podría convertirse, en un caso de máxima, en el 4% (50% a inversiones y 20% al fondo). Obviamente, nadie controla los balances reales de las empresas; la Afip acaba de señalar que nada menos que las cerealeras no declararon ganancias para el ejercicio 2009. El "fondo solidario" para los desocupados tendría por objeto la "capacitación", algo que en el pasado debía realizar la propia patronal -sea en talleres o escuelas de oficios.
La distribución, que sería anual y no remunerativa, se aplicaría sobre el 10% de las ganancias, una vez deducidos los impuestos y lo que se destine a reinversión hasta un 50%, y solamente se aplicará a partir de un monto mínimo de ganancias, cuyo importe será fijado por un Consejo Nacional tripartito (patronal, sindical, gobierno). De las ganancias participadas, otro 20% irá a un fondo "solidario" para los desocupados o trabajadores informales. O sea que el 10% de las ganancias podría convertirse, en un caso de máxima, en el 4% (50% a inversiones y 20% al fondo). Obviamente, nadie controla los balances reales de las empresas; la Afip acaba de señalar que nada menos que las cerealeras no declararon ganancias para el ejercicio 2009. El "fondo solidario" para los desocupados tendría por objeto la "capacitación", algo que en el pasado debía realizar la propia patronal -sea en talleres o escuelas de oficios.